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Punto de Partida.

Todos los grandes viajes inician dando el primer paso.

(Casi) Feliz navidad

Para la mayoría de las personas la navidad es un tiempo para disfrutar de un descanso, compartir con la familia y los amigos.

Sin embargo también hay muchas personas que recientemente han perdido a un familiar o a un amigo muy cercano, y estas fechas se vuelven dificiles por los recuerdos y la ausencia de un ser amado.

Esta es la quinta navidad que voy a pasar sin mi papá, durante este tiempo he aprendido algunas cosas que me gustaría compartirles sobre las fiestas y la perdida de un familiar.

1. Sentir tristeza, esta bien:

La época muchas veces nos impulsa a sentirnos de cierta forma, en la que todo “debe estar bien”. Pero esto no siempre es así; la falta de un ser querido es algo complicado de asimilar; y los sentimientos que afloran son normales.

La clave de los sentimientos se encuentran en la forman en que son canalizados, si los retenemos, es probable que exploten en cualquier momento.

Cada quien tiene su forma de expresar su sentir, algunos como yo escriben, otros lloran, otros van a lugares significativos, y así cada quien encuentra una forma de desahogarse.

2. Valorar el pasado, pero disfrutar el presente.

"Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas". Eclesiastés 7:10

Después de una separación, siempre regresamos mentalmente a los momentos que vivimos con las personas que han fallecido, en alguna medida es bueno recordar todo aquello que esta persona nos ha dado, pero deja de ser sano, cuando nuestra atención esta en el pasado y creemos que el tiempo actual no trae nada bueno.

A pesar de todo, el hecho de estar vivo, de las bendiciones con las que contamos día a día, son motivos suficientes para sonreir y disfrutar el presente.

Suena frio, pero la vida sigue y es seguro que el anhelo de las personas que ya no están es que siguieramos adelante, disfrutando y construyendo nuestras vidas.

3. Jesús es la razón de la celebración:

"Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna". Juan 3:16.

La navidad, no se trata de lo que compramos, lo que comemos, lo que hacemos o dejamos de hacer. 

Esta época, se trata de recordar que un día Jesús decidió venir al mundo para dar su vida por nosotros, su amor es tan grande que al morir por cada uno, nos da la esperanza de saber que tenemos vida y esta es la convicción que debe acompañar cada pensamiento del ser querido que ya no esta con nosotros y la motivación para seguir adelante en cualquier circunstancia de la vida.

Gracias.

5K

El domingo pasado tuve la oportunidad de correr por primera vez en una competencia.

Tengo varios meses corriendo para bajar de peso y rutina, sin embargo esta experiencia fue totalmente por muchas razones, empezando por el hecho de que nunca había corrido 5 kilometros en media hora.

Corriendo, aprendi unas cuantas lecciones que tome no solo para el ejercicio sino para la vida.

La primera de ellas, es que no siempre estar de primero, te hará llegar de primero. Eramos alrededor de 200 personas las que hicimos el recorrido y empece entre los últimos 75 y finalice entre las primeras 50.

Fue interesante como, es que muchas personas que empezaron adelante se fueron quedando atrás, lo que me lleva a una segunda lección; la preparación es clave. 

Sin preparación no es posible alcanzar ninguna meta, no había pasado nisiquiera el primer kilometro y muchas personas que iniciaron corriendo con mucha fuerza, eventualmente empezaron a caminar y a quedarse rezagados del resto del grupo.

La vida se trata de conocerse y saber dosificar sus energias, con tal de alcanzar la meta.

Corriendo, también aprendí que en la vida, la mejor competencia es contra uno mismo. Iba corriendo y pensando que muy probablemente hace un año no hubiera logrado correr más de 300 metros sin morir primero.

La trampa en el mundo es que siempre nos vamos a comparar con otros para salir perdiendo, sin embargo cuando uno se comprar con uno mismo, sabiendo el esfuerzo que ha hecho, es probable que se gane, sin ser una victoria vacia.

En resumidas cuentas, me siento muy contento por haber corrido 5K, por el hecho de poder hacerlo y hacerlo bien.

La meta será correr cada vez mejor y superarme en alcanzar nuevas distancias. En el último kilometro me vino a la mente este pasaje:

He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida”. 2 Timoteo 4:7-8.

Al final, todo en nuestra vida y digo todo, noviazgo, amistades, trabajo, ministerio, relación con Dios, matrimonio, bajar de peso, estudiar, se basa en constancia y disciplina, sabiendo que la meta no la vas alcanzar al primer día, pero que eventualmente y al final del proceso, se va a llegar a la meta.

Gracias.

Cogito Ergo Sum

"Pienso, luego existo". René Descartes.

Una de las frase que fundamenta la filosofía occidental moderna, que nos dice que mi pensamiento, y por lo tanto mi propia existencia, es indudable, algo absolutamente cierto y a partir de lo cual puedo establecer nuevas certezas.

Reflexionando sobre está frase, llegue a la siguiente conclusión, en nuestra vida son pocas las acciones que no llevan consigo un pensamiento.

Es decir, que una serie de pensamientos nos han llevado a hacer una acción determinada, aún en aquellas cosas que se hacen por compulsión o por un hábito.

La forma en que pensamos, puede estar determinada por muchas cosas, nuestro entorno, experiencias del pasado y creencias. Lo importante es que la forma en que pensamos, determina la forma en la que actuamos.

A veces hacemos y decimos cosas, que son incomodas para nosotros o las personas que nos rodean, y que pueden no gustarnos, pero no entendemos claramente porque las hacemos.

Personalmente me he dado cuenta de que, es necesario examinar nuestro corazón y ponerlo en las manos de Dios para que nos muestre en que estamos fallando.

"Nada hay tan engañoso como el corazón.

No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?

«Yo, el Señor, sondeo el corazón
y examino los pensamientos,
para darle a cada uno según sus acciones
y según el fruto de sus obras.»” Jeremías 17:9-10


Encontrar aquellas cosas en las que estamos fallando muchas veces son el sintoma de una enfermedad, y es ahí donde Dios debemos buscar la restauración de nuestras vidas.

"No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta". Romanos 12:2

Cuidar nuestra mente y corazón, es una tarea constante porque cada día estamos expuestos a comentarios, actitudes y acciones de otras personas que como nosotros pueden ser guiados por pensamientos tóxicos.

"Por sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de el mana la vida". Proverbios 4:23.

Una mente sin pensamientos tóxicos y un corazón limpio, nos permiten enfocarnos en los pensamientos de Dios, y lo que Él quiere para nuestras vidas, que es más grande de lo que podemos imaginar.

"«Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor —.

Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes;

¡Más altos que los cielos sobre la tierra!

Así como la lluvia y la nieve
descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra
y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra
y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca:
No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo
y cumplirá con mis propósitos.
Ustedes saldrán con alegría
y serán guiados en paz.
A su paso, las montañas y las colinas
prorrumpirán en gritos de júbilo
y aplaudirán todos los árboles del bosque.
En vez de zarzas, crecerán cipreses;
mirtos, en lugar de ortigas.
Esto le dará renombre al Señor ;
será una señal que durará para siempre.»” Isaías 55:8-13.
Gracias.

El pasado…

En estas fechas tiendo a reflexionar sobre el pasado.

Pienso sobre lo que ha pasado en los últimos días, meses y años; por diferentes motivos ver hacia atrás me permite de donde Dios me ha sacado.

De igual forma, este tiempo es especial porque tengo la oportunidad de ver como varios jovenes que conozco terminan sus estudios del colegio y verlos avanzar en esta nueva etapa, personalmente es una bendición.

Y justamente pensando en ellos y en este tiempo que están disfrutando, es por la razón por la que escribo esto.

En mi mente se ha mantenido persistente el siguiente pasaje:

Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas”. Eclesiastés 7:10.

Creo que este es el preciso momento para comprender que el cierre de este ciclo en cualquier área de nuestras vidas, trae consigo el inicio de una nueva etapa, que seguro traerá retos, complicaciones, alegrías y tristezas.

Y con esto, debemos tener en cuenta que, a pesar de todo esto, Dios nos lleva en un proceso donde estamos siendo formados y donde debemos confiar que este tiempo que viene será mejor que cualquier tiempo pasado.

A veces nuestra mente tiende a ser selectiva, y vemos el pasado a través de las alegrias y los momentos de satisfacción. Lo cual puede ser una trampa porque no podemos negar que cada etapa tiene sus complicaciones, especialmente las pasadas.

La perspectiva con la que veamos al pasado es importante, más allá de verla como un tiempo “mejor” que el actual, debe servirnos para ver como Dios nos ayudo en las dificultades y esto nos permita tomar un impulso hacia adelante y saber que si Dios hizo su voluntad en nuestras vidas antes, lo hará de nuevo en cualquier circunstancia.

Gracias.

La mejor noticia de mi vida

Era el año 1,999.

Uno de los años más complicados para mi familia, mi papá llego a un punto  en el que su vida estaba siendo totalmente destruida y con él, todo lo que le rodeaba.

Este proceso comprometió todo en su vida, su salud, su familia, su profesión y literalmente su corazón.

Para finales de septiembre mi papá estaba luchando por revertir la destrucción en su vida, recuerdo que el domingo 3 de octubre; mi abuelo invito a mi papá a su iglesia y en un momento se hizo el llamado de salvación, el cual mi papá ignoro aún estando quebrantado.

Lunes 4 de octubre, en la mañana mi papá me fue a dejar a mi hermano y a mi al colegio, su rostro estaba palido y se veía muy mal. Regresamos a mi casa y mi mamá fue a dejarnos. El día paso con tranquilidad, pero justo antes de terminar la jornada, mi tio llego a mi clase y comento que mi papá estaba en el hospital y había tenido un infarto.

Fue una semana bastante confusa para mi, la esperanza de vida de mi papá no era de más de 72 horas, pero ese mismo lunes en la noche, una persona oro por mi papá y en el intensivo de un hospital mi papá encontro salvación, una noticia que yo no supe hasta pasado el tiempo.

Durante las dos semanas que mi papá estuvo en el intensivo, no lo pude ver debido a mi edad, mi mayor temor era perderlo, en mi mente pasaba el hecho de saber que para mi cumpleaños probablemente no tendría papá.

Al salir de cuidados intensivos, pasaron a mi papá a un cuarto de cuidados normales y nunca voy a olvidar el momento en que me pude reencontrar con él, estaba acostado y al verme lloró y yo corrí a sus brazos y nos dimos el abrazo más intenso que he sentido en mi vida.

Verlo, ahí vivo, saliendo adelante de algo tan fuerte como un infarto, fue una buena noticia, pero la mejor noticia fue lo que una decisión en la cama de un hospital conllevó, el 4 de octubre de 1,999. Desencadeno la salvación para mi papá y su familia; vivo hoy el fruto de esta decisión y camino en Dios gracias a ese momento.

Y vivo confiando que del peor escenario posible, Dios puede hacer maravillas.

Etapas

"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

Un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;

un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;

un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;
 
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
 
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
 
un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
 
un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
 
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
 
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
 
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
 
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
 
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
 
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
 
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz”.
 
Eclesiastés 3:1-8

Actualmente el mundo se mueve en base a resultados, desarrollamos proyectos personales, academicos, laborales y aún ministeriales pensando que estamos en un punto y queremos llegar a una meta determinada.
 
Siempre estamos insatisfechos, si tenemos hambre, comemos; si tenemos sueño, dormimos, si tenemos sed, tomamos agua, y así se van haciendo más y más complejas las necesidades y las metas a alcanzar.
 
En este proceso, muchas veces vemos las metas, visualizamos el estado de satisfacción que esta meta produce y la buscamos sin estar preparados, trabajamos por obtener una gran meta, sin haber alcanzado los pequeños objetivos necesarios para ser capaces de sostener esta meta.
 
No digo que las metas esten mal, al contrario, creo que están bien, pero hay algunas metas para las que simplemente no estamos preparados y debemos prepararnos.
 
Hay metas que requieren de nosotros cambios que son irreversibles, cambios que en un momento determinado, probablemente no estemos dispuesto a hacer y sea muy tarde para hacerse para atras.
 
Hay un tiempo para todo en la vida, para marcarse una meta y alcanzarla, pero más importante todavía hay un tiempo para disfrutar el proceso que Dios esta trabajando en una etapa determinada de tu vida.
 
El proceso siempre es más importante que la meta, porque el primero es el que te forma, el que te enseña y el que te lleva a la segunda.
 
 

Incertidumbre

Quienes me conocen, saben que soy alguien muy curioso.

Esta curiosidad ha sido, en muchas ocasiones algo muy positivo pues me ha movido a querer aprender cosas nuevas, a ir un poco más allá y por mi cuenta conocer algo que no estaba a mi alcance.

Siento una gran tranquilidad cuando llega a mi una pregunta que puedo responder, probablemente porque he investigado y tengo una base lo suficientemente buena para poder tomar una decisión.

Pero en otras ocasiones, llegan preguntas a mi vida, en donde no puedo encontrar respuestas y eso me lleva a un punto donde me puedo sentir, frustrado e intranquilo.

Normalmente, estas preguntas no son sobre temas cientificos o de cultura general, muchas de estos cuestionamientos son acerca de mi vida.

¿Hacia donde voy? ¿Qué voy a hacer? ¿Con que personas pasaré etapas de mi vida? ¿Trabajo? ¿Estudios? Y así puedo seguir con miles de preguntas de las cuales no tengo la menor idea de que va a suceder.

Siempre he pensado que la vida es un camino, siempre me ha gustado creer que vamos del Punto “A” al Punto “B”. 

Y hay algunas cosas que he aprendido que me gustaría compartir:


1. Dios esta en control, aunque no entendamos hacia donde vamos:

"Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos”. Salmos 139:16.


"El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. Deuteronomio 31:8


2. Si Dios te ha dado una promesa, seguro la va a cumplir:


"Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá”. Habacuc 2:3


3. Su Palabra nos da dirección e instrucción en el proceso:

"El Señor dice: “Yo te instruiré,yo te mostraré el camino que debes seguir;yo te daré consejos y velaré por ti”. Salmos 32:8


"Tu palabra es una lámpara a mis pies;es una luz en mi sendero”. Salmos 119:105


4. La paciencia es importante:


"Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados”. Salmos 37:7


5. Aún cuando no sabemos claramente cual es la meta, no hay que perder el enfoque:

Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer”. 1 Corintios 10:12.


6. Que lo “imposible” no nos detenga:

"Porque para Dios no hay nada imposible". Lucas 1:37


7. No hay que darse por vencido:


"No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos". Gálatas 6:9

Casi todas las preguntas que tengo, aún no tienen respuesta y es probable que estén lejos de tenerla, sin embargo eso no nos debe de tener de seguir buscandolas y encontrando poco a poco, lo que Dios tiene para nuestras vidas.

Estos puntos, que pueden ser pocos (Tenía muchos más en mente) me han mantenido y logrado salir adelante en varias circunstancias de mi vida.

La incertidumbre, siempre va a estar ahí, como también siempre va a estar Dios a nuestro lado.

La clave.

Es decidir si le creemos a la incertidumbre o a Dios.

Me rindo

¿Alguna vez han cargado una mochila muy pesada?

Es incomodo, más cuando tenemos que recorrer grandes distancias, en una ocasión me paso en el colegio que tenía unos libros de matemáticas y otras clases; hacía lo que fuera por no llevarlos, los dejaba donde fuera, los prestaba, los guardaba, con tal de no llevarlos en mi espalda.

En el camino de la vida, muchas veces tomamos pesadas cargas y las llevamos sobre nuestros hombros; sabiendolo o sin darnos cuenta, negandolo o aceptandolo; conciente o inconcientemente, día a día, metemos nuevas cargas a nuestro bolsón.

Cada carga hace que sea más complicado caminar, cada carga nos lastima, arruina nuestra postura y nos hace llegar más lejos a nuestro destino. 

Llegan momentos en los que nuestro bolsón se hace demasiado pesado para seguir adelante, y aquí es el momento donde tenemos dos opciones, sigo con mi carga como pueda… O soy libre de ella, entregandole a Dios todo lo que le tengo que entregar.

A veces esos “libros” que llevamos en la espalda, son historias de dolor, de sufrimiento y de desesperanza. Libros que son dificiles de aceptar, dificiles de volver a leer para sanar las heridas de nuestros corazones, pero es necesario dejarlos de lado para seguir avanzando.

Hace un tiempo atras, decidí dejar los “libros” de mi vida atras y hacer más ligera la carga; deje el dolor, la pena, la tristeza, la soledad, la desesperanza y poco a poco, he empezado a correr más rápido, con más ganas y sin miedo.

Me rendí, acepte que por mis propias fuerzas no podía siquiera caminar con todo el peso en mi espalda y cuando deje el peso, encontre paz, encontre un propósito y un rumbo claro hacia el cual caminar.

¿Qué cargas llevas que es necesario dejar?

Dejar las cargas es tan fácil, como apartar el orgullo de nuestras vidas y aceptar que Jesús es lo único que necesitamos día a día, aceptar que no podemos por nuestras fuerzas y que solo Él nos puede dar descanso y que en Dios hay una esperanza.

"Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana”.

Mateo 11:28-30

Te extraño

Hace unas semanas me sentía estancado.


Muchas cosas en mi vida no estaban avanzando en el rumbo que tenía planeado, hacía mi mejor esfuerzo por mejorar, por seguir luchando por mis metas y entre todo, deje de escuchar la voz de Dios en mi vida.

Me sentí frustrado, cansado, molesto.

Soy una persona a la que, orar le cuesta, tomarme el tiempo para apagar todas las voces que me rodean es algo complicado, quienes me conocen saben que vivo en lo que muchos llaman hiperconexión.

Un miércoles, entre toda la situación en la que me sentía, fuí a tomar un café y mi teléfono no tenía batería, por lo que lo deje cargando y no tenía nada en mis manos que me distrajera.

Entre un sorbo de café le dije a Dios, “Te extraño”.

"Me haces falta y no puedo creer que este año ha sido tan genial y solo haya sido algo de un semestre, quiero escucharte de nuevo".

Termine mi café, me levante y me fuí.

Desde ese momento las cosas cambiaron, han venido muchas cosas nuevas, mensajes de ánimo, regalos de parte de Dios y oportunidades que no esperaba.

Lo que me lleva a la pregunta.

¿Cuantas veces nos hemos sentido frustrados porque nuestra vida no avanza?

¿Cuantas veces nos sentimos estancados, cuando creemos que estamos confiando todo a Dios?

¿Hace cuanto no lo escuchamos?

Esto no pretende ser un regaño, al contrario es una invitación para que hagamos el tiempo para escuchar a aquel que sabe todo de nosotros, a aquel que quiere lo mejor para nosotros.

Dios siempre esta disponible, aunque nosotros no; Dios cuida de cada detalle, aunque nosotros no lo veamos. Dios está aquí.

"Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

»¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!”
 
Mateo 7:7-11

Humildad

Sinceramente ser humilde, es una de las cosas que más me cuesta.

Desde niño me enseñaron que mi apellido era importante, que tenía que mantener cierta imagen y tener todas las respuestas a las preguntas que me hacían.

Últimamente he atravesado por muchos cambios en mi vida, fisicos, emocionales, espirituales, laborales incluso, al darme cuenta de todo esto llegue a la conclusión de que existía una sola variable que hizo posible todos estos cambios.

La humildad, por concepto hace referencia a una persona que acepta abiertamente sus defectos; una persona que no es egoísta, no es pretenciosa, no es una persona soberbia, quien por naturaleza es auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. 

Puedo decir que muchas veces, fui y sigo siendo soberbio, pero debo de decir que esta actitud no me ha llevado a ningún lugar. Únicamente a chocar contra la realidad de todos mis defectos.

Al final, ninguno de los cambios que han sucedido en mi vida hubieran sido posibles, de no haberme acercado a Dios, quien renueva todo lo que somos, pero no podemos acercarnos a Él si no lo hacemos con humildad.


"Dios se opone a los orgullosos

pero muestra su favor a los humildes” 1 Pedro 5:5

Muchas veces tenemos problemas y confictos que no sabemos como solucionar, no entendemos cual es el primer paso a tomar.
 
El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.
Guía a los humildes para que hagan lo correcto;
les enseña su camino”. Salmos 25: 8-9

La humildad es la clave, ha sido la llave para todos los cambios en mi vida, y la pregunta es:
 
¿Qué necesitamos rendir, para que Dios haga su obra en nuestras vidas?
 
Es una pregunta que nos vamos a hacer constantemente, porque no somos un producto terminado, es una pregunta que vale la pena hacer aún cuando la respuesta duela y duela más pasar por el proceso, pero es un dolor momentaneo, que el que se oculta detrás del orgullo.